Touchdown! ... ¡Y anota Héctor! #CabronesInspiradores
- Siedorff
- 5 mar 2022
- 10 Min. de lectura
Actualizado: 5 mar 2022
*Post original del 20 de octubre de 2021 a las 19:56*
¿¡Qué tal mis estimados señores!? Como siempre saben que para su servidor es un verdadero placer tenerlos por aquí leyendo otra vez en este su blog de confianza.
Si bien, se que he estado algo (muy) ausente o publicando muy poco en estos días pasados y todo debido a que me la han dejado caer bien duro en el trabajo (¡Uy ojalá!) estas últimas semanas (Perece que se pusieron de acuerdo para no dejarme publicar en el blog ¡Pero bueno!) Y créanme que no me olvido de ustedes, los tengo bien presentes todo el tiempo, neta. Por lo mientras, como siempre, comenzaré agradeciéndoles infinitamente por sus likes, comentarios y mensajes ¡Son unos chingones! En serio no me imaginé que mi blog y post fueran a tener esa respuesta.
Bueno y como siempre digo también, no es mi intención (para nada) hacer este espacio un buzón de quejas de mi vida personal (yo solo les cuento el porqué no les publico más seguido) lo que sí: les prometo es seguirme haciendo un espacio en mi día a día para continuar alimentando este blog. (A ver si es cierto … obvio sí) y pronto espero traerles nuevas secciones, les prometo que valdrá la pena su valiosa espera.
Y entonces … en las entregas pasadas les he juntado dos post de “Al pan, pan …” por lo que ahora estaré descansando un poquito de esos temas (que requieren mucha investigación, la neta y vaya que es difícil crear un post … sí, no preocuparrr, más adelante seguiré con esas entregas) para poder regresar y contarles nuevamente de mis experiencias personales y del cómo he ido viviendo a lo largo de mi existencia este gusto tan particular y encantador por los calzones.
Así es, como ya lo pudieron leer desde el título, les voy a platicar del pasado (once again) de una época en la que, no me dejaran mentir muchos o casi todos vivimos una serie de cambios hormonales, corporales y emocionales en nuestras vidas ¡Así es! ¡La Secundaria! De la época de Secundaria (Escuela Media en algunos otros países que no son precisamente mi México) les podría contar una cantidad de innumerables cosas, pero vamos a enfocarnos en lo que aquí a todos nos interesa: los pinches calzones.

¡Me vale y les tengo que contar el contexto también! ¡Se aguantan! … entonces, decía yo: En esa etapa de nuestras vidas, entre los 13 a los 15 años (algunos un año menos o un año más, sin contar a los que reprobaron un chingo jaja) nos tocó vivir y pasar todos estos cambios (como duele a veces crecer) y claro, es el momento justo donde se va haciendo más activo nuestro lado sexual y se despiertan muchas inquietudes en nuestra cabeza y sobretodo en nuestro cuerpo.
En mi caso particular, durante toda la Primaria (Escuela Elemental para los de fuera de México) tuve en su gran mayoría maestras o profesoras, era más raro tener algún profesor hombre, que ciertamente existía el maestro de Educación Física, el de Música o el de Computación … y que en aquellos ayeres (obviamente siendo un niño) los miraba de una manera totalmente diferente y pues además siempre estaba “la idea” que la maestra titular del grupo (que se encargaba de todas las demás asignaturas) era la autoridad sobre de ellos y tal vez pasaban a un segundo término, sin mayor relevancia (creo).
El cambio para su servidor llegó en la secundaria, de entrada: no continué en el mismo Colegio donde había cursado toda la Primaria. Esto debido a que mis papás por recomendaciones, nivel académico y otras tantas jaladas, a mis hermanos y a mí nos cambiaron al llegar a esa etapa a otro Colegio que tenía (según) una mejor formación académica y espiritual. Así es, se trataba de una escuela católica: con sacerdotes en su directiva y alguno que otro miembro del clérigo que colaboraban en conjunto con una amplia plantilla de docentes normales (civiles pues pa’ entendernos). Ahí cada maestro o profesor impartía su propia materia y era el responsable, dueño y líder de su propia materia y además existía un profesor titular encargado del grupo, pero solo revisaba temas “administrativos” tipo: materias reprobadas, conducta, faltas, justificantes, etcétera. Cabe mencionar que mi escuela Primaria era laica y aquí era la primera vez que estaba en una escuela católica.
Y bueno … si sumamos las otras experiencias que ya les he contado del Club y tenemos en cuenta que muchas ocurrieron alrededor de los 10 a los 14 años, pues justamente estaba en la época en la cuál además de desarrollarme fisiológicamente, también crecía mi morbo por la ropa interior, por lo que vivía en mi vida extraescolar. Durante la primaria usé la gran mayoría del tiempo bikinis, muy normalitos y como los de muchos otros niños (sí, ya les había contado de los juegos y demás … tal vez les deba una experiencia adicional sobre esa época, pero ya será en otra ocasión) pero también ya a finales de la Primaria e inicios de la Secundaria tuve mi época “rebelde” donde experimenté los bóxers, justamente, por el tema de la “moda” y que estaba en esa transición de “ya crecí, ya soy grande … soy diferente” … claro que no duró mucho, ni fui exclusivo de los bóxers (siempre intercalaba en los días) nunca me acomodé con los bóxers, por más que estuvieran de moda o lo que fuera, nomás no. Sorry not sorry.
¡Claro! Aquí en esta época de la Secundaria, más siendo una escuela católica, exigían llevar la camisa del uniforme fajada y pues no faltaba el típico puñetas que le encantaba enseñar sus calzones, sí, obviamente el bóxer todo salido … según la moda que estaban imponiendo famosos como Fred Durst o Eminem y que era el constante pelear entre maestros y coordinadores con los alumnos pubertos, mecos y disque “rebeldes”. Pero en fin, por esta ocasión no me voy a poner a describir a mis compañeros pubertos (por ahora tal vez) … sino que más bien voy a hablar de los profesores.
Justamente en esta época de mi vida fue cuando empecé a interactuar con profesores varones, ya la época de “la Miss” había quedado algo atrás, sí, no lo niego, seguía teniendo maestras, pero ya era un esquema más mixto. Había maestros de todas las edades, desde unos muy jóvenes, incluso algunos seminaristas, hasta otros que ya llevaban sus décadas como docentes del Colegio … y por supuesto, al ser una escuela católica, a los profesores también se les imponía un código de vestimenta: pantalón de vestir o traje, por eso de “predicar con el ejemplo de la imagen a los jóvenes” (¡Uy si! Eso ya lo veremos … ya verán).
Entonces en mi caso, si lo resumimos: el cambiar toda esa dinámica fue una cosa bastante interesante por un detalle muy especial. ¡Que aclaro! no es que me la pasara morboseando a todos mis maestros, era yo demasiado joven para eso, pero justo aquí, fue cuando me empecé a dar cuenta de un detalle, justo ese detalle (que al menos en mi opinión, nunca humilde por cierto) me hace cambiar la perspectiva que tengo hacia una persona, sin importar quién sea … si, les hablo de las famosas, benditas y gloriosas Brieflines.

Les mentiría tal vez si les dijera quién fue precisamente el primer profesor al que le vi que se le marcara el calzón (la briefline pues … que ahora que lo pienso no tenemos una palabra en español para eso, habría que definir una ¿no?) pero en mi memoria tengo muy bien registrados a todos aquellos maestros a los que alguna vez les llegué a ver ese detalle (¡Uy! Y cuando veo mis anuarios … es lo primero que me viene a la mente jejeje) y que obviamente en esta ocasión les contaré los mas relevantes, si no este post sería eterno (De por sí, ya llevo un chingo escrito).

Sin lugar a dudas, no podría saltarme o pasar por alto la asignatura líder de los brieflines: Educación Física. Esa materia que a muchos les gustaba y esperaban ansiosamente alguno de esos dos días a la semana en los cuál se impartía dicha clase para poder jugar su deporte favorito o simplemente tener ese momento al aire libre. En mi escuela, el día que tenías Educación Física debías llevar el uniforme deportivo (pants, camiseta, sudadera, tenis, etc) y precisamente para la clase tenías que ponerte un short, que había muchos que lo llevaban debajo del pants durante todo el día y otros que lo llevabamos por a parte y nos lo poníamos únicamente para la clase. Cerca de las canchas del patio central (que era donde normalmente se reunía el grupo para la clase) había unos sanitarios que a su vez tenían una especie de vestidor y lockers para dar servicio durante encuentros deportivos y que era el lugar donde la mayoría se cambiaba para la clase (pero ya les dije que ahorita no contaré esos detalles … ¿ya?). Generalmente el maestro solía ser estricto con el tema del short y era una obligación llevarlo.

Durante los tres años de Secundaria, dos de ellos tuve el mismo maestro … y que era el clásico maestro de educación física: medio gordito (claro … la incongruencia ante todo), con lentes de sol todo el tiempo y que solo se encargaba durante un buen rato de la clase a ponernos a correr por las canchas como animales y el desde lejos gritaba con su tabla de notas - “¡Corran! ¡Más rápido! ¡Corran! ¡Es corriendo!” De ahí en fuera se veían temas como atletismo, fútbol, volley, etcétera, nada fuera de lo “normal” … hasta que un buen día el profe Beto renunció y el resto del año (como mes y medio) lo llenaron con suplentes que tampoco daban una.
Para el tercer año, nuestra maestra titular de grupo nos dijo el primer día - “Ya hay maestro de Educación Física chicos, es uno grandote que juega futbol americano y es nuevo” y yo en ese entonces pensé - “Meeh”. Cuando tuvimos la primera clase se presentó y efectivamente era Licenciado en Educación Física y en sus tardes se encargaba de ser coach de americano. Se llamaba Héctor, era grandote como de 1,87 metros, muy corpulento como buen jugador de americano grandote (espaldota, nalgotas, piernotas) moreno, usaba barba de candado y tenía el pelo color negro. La neta era a toda madre, nada que ver con el anterior y le echaba ganas a su materia para que se entendieran las reglas de los deportes y tanta jalada y media. Pero bueno, aquí lo que nos importa es que … ufff es que desde el primer día, hasta el último que lo vi: se le marcaban los pinches calzones bien cabrón en su pants.

El profe Héctor al parecer no tenía ningún conflicto con ese pequeño-gran detalle ¿Lo habrá notado alguna vez? ¿Sabría que se le marcaban los calzones? - No se y creo que nunca responderé de la manera correcta esas dudas, pero me queda claro que no había manera que no se diera cuenta de eso … y es que justamente tenía un enorme trasero y por lo tanto sus pants le quedaban muy apretados de la parte de las nalgas. Usara el tipo de pants que fuera: de algodón o de tipo rompevientos, se le marcaba sin falta su calzón.
Pero no se le marcaba un calzón cualquiera … ¡Nombre, no! el profe Héctor lo que usaba estoy 100% convencido que se trataba de algo entre mini bikini o string bikini ¿Qué como se? Pues las marcas que se le generaban eran a media nalga y con una tendencia hacia la parte de la cintura, precisamente como si trataran de ir directamente hacia la cintura, como en un string bikini o mini bikini, he de resaltar y de recordarles que precisamente en esa época era muy fácil conseguir los string bikinis Derby, Squash y Playboy en los supermercados, de manera casual y sencilla, en todos lados, pues.


Entonces no sé si prefiero quedarme con la idea de si usaba string bikinis … pero ¿Y qué tal que eran mini bikinis? … tal vez si lo conociera, en esta etapa de mi vida, con esta edad y la seguridad que tengo hoy en día; no dudaría ni un solo minuto en sacar a la conversación el tema de la ropa interior y de alguna manera sutil preguntarle sobre el tipo de calzones que le gusta usar (y si, sí lo haría … digo, hay que tener ciertas mañas) Pero desafortunadamente ya no tengo su contacto y tampoco tengo una máquina del tiempo para resolver esa duda, de lo contrario viajaría muy a menudo y verían la cantidad de fotos que les traería con la tecnología que tenemos en nuestros días. Héctor (como nos permitía llamarlo a toda la bola de pubertos y “aborrecentes” a los que nos daba clases) la gran mayoría del tiempo hacía todo tipo de movimientos para mostrar los ejercicios y técnicas de su clase, sin escatimar o pensar en que se le marcaban de manera muy muy cabrona sus calzones. ¿Habría sido a propósito? (Sin juzgarlo).
La única oportunidad que tenía de comprobar más de cerca su predilección por la ropa interior se vio cebada (como decimos en México cuando algo no sale como esperamos) ya que para el tercer año de Secundaria, era una tradición un campamento que se realizaba por una semana entera y tal vez ese era el momento ideal para verlo en calzones, pero NO, Héctor no pudo asistir a dicho campamento ya que se lesionó durante un juego y obviamente al estar convaleciente de una lesión en una pierna, el comité de profesores le impidió realizar ese tipo de actividades y pues “lástima Margarito” me quedé con las ganas de saber ese detalle … pero Dios quita y Dios da, así que no me fui con las manos (los ojos) vacías ya que justamente en ese campamento pude comprobar una cosa; cosa que es también de mis mejores recuerdos, de los más atesorados y que espero muy muy pronto poderles contar con lujo de detalle (Aguanten, aguanten).
¡Carajo! No existe un mejor ejemplo que el de @WillUribe7 … justo así me imagino que era lo que portaba el profe Héctor debajo de sus pants
Así que por lo tanto, solo viven en mis recuerdos las imágenes del buen profe Héctor con su calzón chiquitito bien marcado debajo de un pants de color negro o azul marino (la mayoría de las veces) que pareciera que apenas puede contener sus enormes nalgas. Habría sido lo más poder haberlo visto solo en ese pequeño calzón, pero ni pedo, nunca se dio esa oportunidad y ¿Para qué les miento? ¿Qué gano con eso?

¡Y bueno! ¡Ya estuvo! Ahora cuéntenme ustedes: alguna vez les tocó verle los brieflines o los calzones a alguno de sus maestros ¿O yo era el único loco que se fijaba en esos detalles? ¿Cómo eran sus profes de Educación Física? … o en la actualidad quizás ¿A ustedes les molesta o les gusta que se les marquen sus propios brieflines?
Claro que el tema de los brieflines no terminará aquí, esto tal vez es solo el origen del cómo comencé a fijarme en ese tipo de detalles, pero historias de brieflines tengan por seguro que habrá más, muchas más.
¡Pues eso es todo por esta ocasión! Como siempre espero que les haya gustado, que les haya revivido recuerdos del pasado, pero sobretodo saben que son bienvenidos a comentar, ya saben que este es su espacio y es un placer leer sus comentarios.
Un abrazote papás.
S.
*** Las opiniones publicadas en este blog son meramente propias, algunas derivadas de experiencias personales y otras tantas originadas de mi investigación personal.***
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