La primera compra, como el primer amor: Nunca se olvidan.
- Siedorff
- 15 mar 2022
- 21 Min. de lectura
Actualizado: 16 mar 2022
¡Aaaaaah! ¡Mis estimados señores calzoneros! ¡Qué gusto volver a encontrarnos por acá! ¿Qué les sirvo? ¿Qué se toman? ... No tienen idea de la paz que se respira en esta nueva plataforma en verdad, no es que me queje de la anterior, bueno, sí, totalmente pero que gran diferencia con Wordpress, cañón.
Y entonces, llegaron los cambios para bien. Les debo muchas entradas al blog, yo sé, tengo unos 'pollitos' un tanto pendientes que seguramente 'nos vamos a comer' (me caga esa frase de ñora y no tengo idea porqué chingados la estoy usando) y pues aquí estoy para ponerme al corriente. Tampoco se trata de tener entradas diario, no se me emocionen en vano, pero estamos estrenando plataforma y hay que ponernos las pilas ¿No creen?.
Bueno ¡Vamos a hablar de calzones que para eso se metieron a este blog!

Si son fieles seguidores de esos que me caen a toda madre, pues ya se dieron cuenta que cerramos con la Secundaria y la 'pubertad' de cierta manera, porque pues ya voy a empezar con mis experiencias de la Preparatoria (Liceo, Bachillerato, High School ... como sea que denominen en sus países a la escuela previa a la Universidad). De esa época en la que no dejamos de ser unos 'mocosos' pero ya nos queremos sentir grandes porque ya estamos en la mitad final de nuestros 'teen years', somos adolescentes, muy jóvenes y nos da por hacer cosas 'de adultos' todo el tiempo para sentirnos que 'ya no somos unos mocosos/niños', cuando en realidad estamos apenas comenzando a vivir.
Para su servidor el cambio de colegio fue algo importante, de cierta manera siempre por tradición o lo que sea, fui siguiendo los pasos de mis hermanos mayores, en los mismos colegios y la misma dinámica de 'permisos, privilegios y libertades' a todos nos medían con la misma vara (¡Uuy sí!). Entonces salí del colegio católico-conservador para irme a otro colegio igualmente católico pero mucho mas light, con menos reglas innecesarias, sin uniforme y sin sacerdotes en su directiva.
El tema de no llevar uniforme ahora se había convertido en un tema de identidad y pertenencia a diferentes grupos que había en la Prepa. Sí, de alguna manera todos eramos fresas, había muchos niños ricos, que a pesar de seguir las modas Sk8er, Darks, Punketos o cualquiera que se les ocurra por ahí del 2003-2006, no dejaban de tener algo de fresa, so it is what it is ... y sí, una vez más la gran mayoría eran aliados del 'enemigo silencioso'. Literalmente como en la película de Mean Girls (que es justamente de mi época de Prepa) podías ver los diferentes grupitos sentados por el colegio durante los recesos o en diversas actividades.
La neta no les voy a mentir, siempre fui niño fresa (¡Meh! 'normal', según yo) me gustaba ir bien vestido, a pesar de que me gustaba todo tipo y genero de música 'que estaba de moda', nunca me identifiqué con alguna tribu urbana y mucho menos me caracterizaba con ciertos patrones. Bueno, el punto de todo esto y cómo bien lo dice el título: El primer amor.
No me he adentrado demasiado en este tema, por qué creo que es algo obvio, pero vamos a poner las cartas sobre la mesa porque siempre hay algún distraído (siempre los hay). Digamos que durante lo largo de mi vida escolar (desde el Kinder hasta la Universidad) 'me gustaban las niñas' ... sí, tal vez por patrones, estándares de la sociedad o como quieran llamarlo. En el Kinder todo mundo era novio de alguien, de juego de niños, tal vez ahí nos enseña la sociedad lo que quieren ver de nosotros. Niños: azul, niñas: rosa ... que mal ¿No? Si ese niño supiera que hoy los calzones color rosa en vatos le maman ...
A finales de la Primaria, entre quinto y sexto año, tuve mi primera novia de 'manita sudada' (de hueva diría yo, porque es normal que de niño te de pena todo y sea lo más hostil) solo es parte de continuar ese juego de adelantarnos a ser 'adultos' y cumplir con lo que la sociedad considera como que 'está bien‘. En la Secundaria seguí el mismo jueguito con un par de novias, sí a pesar de todo eso, nunca se me quitó el gusto por los calzones y todo lo eso lleva y les he contado aquí: lo que vivía en el club, verle los brieflines a mis profesores, descubrir que calzones usaban algunos otros adultos y toda la sensación que me provocaban los calzones era incomparable con cualquier 'noviazgo' ... vamos, no he sido el primero, ni el último en vivir algo similar; si quieren llamarlo o catalogarlo cómo bisexualidad o sexualidad verdadera pero reprimida (de closet), me da igual, pero les aseguro que así en alrededor del mundo hay miles de hombres, algunos casados, con hijos o hasta nietos ... Tampoco se mamen, yo era un chavito, no era cuestión de 'engañarme a mí mismo', de poner 'los cuernos' o como se les ocurra a ustedes; en todo lo que les he contado siempre se ha tratado de ver y morbosear, nada más ... además de que volvemos a lo mismo: es la etapa de cambios, de dejar de ser niños, de descubrirnos y saber 'qué pedo' con nosotros mismos, lo que nos gusta, lo que no y lo que nos es indiferente.
De hecho, uno de mis recuerdos que no he encontrado un sitio para colocar dentro del blog ... fue precisamente en una tarde de mi niñez a eso de los 9 o 10 años tal vez, estaba haciendo zapping en la sala de tele, buscando que ver ... y regresé al tan conocido 'Canal de Las Estrellas' (de Televisa en esa época) dónde estaban transmitiendo en el horario de la tarde la telenovela 'Salud, Dinero y Amor' ... No, no era 'Güicho Domínguez' mi crush jaja, pero me quedé inconscientemente viendo algunos minutos la telenovela, cuando de repente ví que salió en una escena Eduardo Santamarina, quién interpretaba al doctor Jorge Miguel Fontanot, un médico millonario (Historia de Televisa ¿Porqué no?) joven, galán y claro, infelizmente casado con una mujer que se ve al menos una década mayor que él. En la escena salía muy natural, despertando, leyendo su Biper (Porque médico de los 90's) y levantándose de la cama vistiendo únicamente un bikini color blanco ... ¡Baaaaam! esa corta escena de apenas unos segundos me voló la cabeza ... sí, así de una manera "inigmi, i, im, inimaginablemente, inig, inigmante" tanto que al día siguiente y por varios días opté por vestir únicamente bikinis de color blanco, cuando tenía de diferentes colores. Tal vez fue esa sensación de "que padre que Lalito Santamarina use de esos" o algo como "en un futuro quisiera verme así también" (llora internamente a sus treintas mientras está far away de verse así jajaja) pero digamos que eso es algo que confirma la enorme importancia, gusto o relevancia que los calzones han tenido en mi vida y como guardo esos gratos momentos en mi gran biblioteca mental. - ¡Cooooorre videotape!
Después de tanto buscar, buscar y buscar durante varios días esta escena, ¡Por fin! Logré dar con ella y obviamente resumirles los segundos importantes, 'la carnita' ... espero que la disfruten tanto como yo en aquellos días.
🚨🚨ACTUALIZACIÓN 🚨🚨🚨
Cortesía del ojo crítico, curaduría y gran expertise calzonero de mi estimadísimo Rubs. Resulta que el buen Santamarina en esa escena viste un string bikini con resorte tipo ”faja” que Calvin Klein tenía en su portafolio en los noventas y que el mismo Rubs afirma haber tenido en varios colores. He aquí las capturas que lo confirman. ¿Alguien más tuvo de esos string bikinis? ¡Muchas gracias como siempre mi estimado! Por cierto, estoy más que encantado que Santamarina usara ese tipo de calzones en aquellos ayeres. ¡Qué chingón!

Y entonces, siguiendo con la idea anterior antes de la aportación cultural del bikini de Santamarina; pues en la Prepa no fue la excepción y en el primer año y parte del segundo tuve una novia con la que las cosas funcionaban de otra manera: desde que nos conocimos fue un bonito match y estábamos en el mismo canal para muchas cosas que en algún momento de mi inocencia de aquellos días llegué a pensar: 'En el futuro nos vamos a casar' (jaaaa ja já que ingenuo) y justamente de esa bonita época guardo bastantes bonitos recuerdos que diría "fueron del Primer Amor" ... que no vengo a contarles precisamente de eso, solo a darles un breve contexto de lo que pasaba para poder seguir hablándoles de calzones ¿Ya?.
Obviamente esa relación llegó a su fin, no lo niego ni me avergüenza decirlo: fue muy doloroso y devastador para mí en aquellos días, pero ni pedo, no hubo como rescatarlo y agradezco hoy en día que esas cosas no se hayan dado, puesto que no sería tan feliz en donde fuera que estuviese. Pero para mí el volver a estar soltero fue algo optimista, puesto que al estar con esta niña ... por 'miedo' o por 'presión social' ya que seguramente le contaba a sus amigas, fue que decidí empezar a usar más briefs de Calvin Klein, Nautica o Skinny ... porque era lo que mi círculo social veía como "bien" o "nice" ... a parte del enemigo silencioso que siempre ha sido mayormente aceptado y más por mi generación. Claro, para la tercera base a la cual llegué con esta chavita creo que fueron pocas veces las que me vio los calzones, donde lo que más resaltaba y destacaba era el resorte de CK, de chavito bien, de buen gusto.
El hecho de estar soltero, y no tener que 'cumplir con ese estándar' me permitió regresar a mis antiguos string bikinis de Derby, que seguramente no encajaban para nada con mi generación y círculo social, pero ya me valía un bledo, yo decidía en ese momento ser feliz y no saben lo chingón que se sintió volver al 'buen camino', además de que en esa época Derby estaba produciendo nuevos colores, por lo que fue algo bastante bueno de cierta manera poder comprar nuevamente calzones que me gustaran y no calzones para estar a la ‘moda’ o encajar.
Pero algo más me faltaba, de cierta manera si estaba vistiéndome para mí mismo, a mi manera y entero gusto ... pero estaba de nuevo en el punto de partida, no quisiera decir 'estancado' pero tenía el antojo de algo quizá mas atrevido. Pero también tenía mucha pena, demasiada diría yo, tan solo el hecho de pensar en ir a comprarme tipo a Liverpool o Palacio de Hierro algo más atrevido, me ponía muy nervioso. Los briefs Calvin me los compraban mis papás cuando íbamos a algún Centro Comercial y yo aprovechaba para levantar la mano estando en Palacio o Liverpool, claro, en esa exploración en el departamento de Ropa Interior, aprovechaba para 'echar un ojo' a todo lo que se vendía, pero no tenía los suficientes huevos para pedir algo más atrevido. Obviamente estaba descartada esa opción de decirles que quería ir más allá con otro tipo de prenda; "ya bastante consentidores se habían visto permitiéndome usar string bikinis a tan corta edad" (era mi pensamiento o juicio, no quiero decir para nada que esté mal, no hay edades para eso) entonces no me atrevía por tal motivo, mucho menos quería hacerlos sospechar que estaba 'en malos pasos' y me fueran a restringir salidas o fueran a estar encima de mí todo el tiempo, no ¿Para qué me metía el pie a mi mismo? si tenía bastantes libertades, privilegios y permisos en aquella época, descartada esa opción por completo.
Así que al parecer en eso estaba yo contra el mundo; como primera opción, un día que fuimos de compras a Perisur con mi familia, aproveché el momento para escabullirme de ellos e ir a ver pensar cosas por mi parte jaja, llevaba dinero mis ahorros para realizar esa compra, que ni sabía qué, pero iba decidido a comprarme algo 'mejor'. Así que tuve que sacrificar mi opción de tener una tanga Calvin Klein en Palacio o Liverpool, ya que me dije a mi mismo - "ve a otra tienda donde nadie te ubique ni te conozca, no vaya a ser que al vendedor en otra ocasión se le vaya a salir el comentario delante de tu familia", a tal grado llegaba mi paranoia que sentía que me estaban etiquetando o juzgando ... obviamente todo eso se transmite al lenguaje corporal y ahora verán porqué.

Entonces me decidí a entrar a Sears, rarísima vez nos parábamos por ahí y pues seguro la próxima vez que regresáramos ni se iban a dar cuenta, acordar o sabe qué me imaginaba yo en aquellos entonces. Rápidamente fui a la sección de ropa interior y pues todo mi ser (creo yo, sin que me diera cuenta) estaba transpirando e irradiando nerviosismo ... llevaba pocos minutos de estar viendo algunas cajas de Skinny, que eran los que ofrecían tangas de hilo en varios diseños ... cuando de repente escucho detrás de mí - "¿Está buscando algo joven?" pero no era el dependiente del Departamento de Caballeros, era nada más y nada menos que ¡El guardia de Seguridad! ... ¡¡¿Por?!! si no pretendía robarme nada, llevaba el dinero más que suficiente para realizar mi compra, claro, yo todo pendejo de primer momento le respondí titubeando - "no, sí ... o sea es que no se si hay de estos en talla M" mientras buscaba señalar otra cajita al azar que no fuera una tanga (por mi miedo a ser juzgado o tal vez que se burlara de mí), total a los pocos segundos llegó el joven que atendía el departamento para atenderme y ver lo que ocurría. Por algunos micro segundos pasó por mi mente que me iban a detener y llevar a un cuartito jajaja, total, se hizo para atrás el guardia de Seguridad, mientras yo preguntaba pendejamente al encargado del departamento sobre las prendas y él las sacaba de su caja para terminar diciéndole algo tipo - "¡Ay no! O sea ... esos no son lo que buscaba, pensaba ... que venían ...'normales' ... por atrás ... bueno ... gracias!" en serio, me da vergüenza de recordar ese momento y sobretodo imaginarme cómo me ví respondiendo esas simples preguntas, cosa que hoy en día hasta le sacaría plática al guardia ... pero ni pedo, 'echando a perder se aprende'.
Ese día me fui derrotado y con las manos vacías porque no tuve el valor de comprar algo y más aún, lo que sí compré fue ese 'miedo' de sentirme observado en una tienda departamental, por lo que estaría descartando por completo esa opción, sentía que todo mundo me iba a observar y juzgar. Por otro lado entiendo al guardia de Seguridad, él estaba cumpliendo su trabajo y es un hecho que a la gente le da por robar ropa interior, así que no lo juzgo, únicamente me hizo una pregunta y pues por otro lado no sonó la alarma cuando salí de la tienda, así que no hay rencores.
Podía haber hecho bien esa compra cualquier otro día, cierto, pero las otras veces iba con mis amigos de la Prepa para el cine, de compras o de paseo ... era una opción que todavía me generaba más estrés porque igual iban a preguntarme - "¿Qué compraste? ¡¿A ver?!" ... cosa que con mi familia podía camuflar con otra compra/bolsa de cualquier tienda y no iban indagar sobre lo que realmente había comprado. Incluso podía haber ido yo solo, por mi propia cuenta, pero la cagué y mi primer intento fue frustrado por ese 'interrogatorio'.
El inminente recordatorio de mi vergüenza lo veía muy a menudo a manera de mensaje subliminal en la Prepa: a muchas de mis compañeras, mientras estaban sentadas en el salón de clases se les salían las tangas de sus jeans o pants de forma accidental, cosa que a todos los hombres los tenía 'muy atentos' ... yo por mi parte solo pensaba "¿Porque para una chava si es socialmente aceptable que use tangas y uno como hombre lo tiene que hacer de cierta manera a discreción?"... pinche sociedad hipócrita y machista.

Total, no pasó mucho tiempo cuando un día tuve que ir a comprar un rollo fotográfico de 35 mm para mi clase de fotografía, sí, yo estaba en el taller de fotografía en la Prepa como parte de actividades artísticas que teníamos una vez a la semana y la cámara que teníamos que llevar era una analógica-profesional, Reflex ... de rollo pues. Mi clase era los viernes y recuerdo que íbamos a salir de práctica y el profe si no llevabas cámara/rollo te hacía quedarte en la biblioteca a realizar un trabajo de hueva ... así que no pensaba quedarme ni de pedo en la escuela mientras los demás se iban a deesayunar y de paseo de prácticas. Así que por la tarde salí en búsqueda de mi rollo, en blanco y negro ... puesto que lo íbamos a revelar el rollo en el estudio de fotografía de la escuela. Esta vez en ningún lado donde comúnmente compraba materiales encontraba el pinche rollo, hasta que en un local de revelado de foto (jajaja sí, ese negocio en el 2004 aún era algo muy rentable) me dijo el señor que atendía en muy buen pedo -"En tal sucursal donde está el Gigante (supermecado) tienen todavía de esos, ahí los encuentra" ... ¡BINGO! me había dado el siguiente paso para cumplir mi 'fechoría' y salir victorioso esta vez.

Así que sin pensarlo, me subí a mi coche y me arranqué hacia esa tienda para comprar mi material de trabajo y claro: una tanga, lo tenía bien decidido. He de recalcar aquí que tenía muy poco tiempo que mi papá me había comprado mi primer coche y yo no era tan hábil para manejar solo en rumbos no tan conocidos para mí en la Ciudad de México, mucho menos sabía mucho de mi coche, pero ni pedo, 'el que no arriesga, no gana’ y repito una vez más ‘echando a perder se aprende’.
[Pero este wey no contaba con que el destino le iba a jugar otra aún mejor, una de la que no se iba a librar tan fácilmente … ]

Llegué al Gigante, primero me dirigí al negocio de revelado de fotografías (¡Ay mi dentadura!) para que no me fueran a cerrar o se les fueran a terminar los rollos (hay que ser precavido). Todo bien, todo chingón, primera compra realizada con éxito ... Así que pregunté en la entrada si podía pasar con la pequeña bolsa a la tienda y me dijeron que sí, que conservara mi ticket/nota de compra y que no había pedo. Me fui ansioso al pasillo de calzones para caballeros, donde nadie te molesta por nada como en una tienda departamental… el súper era la vieja confiable, donde ya había vivido varias experiencias. Llegar a los pasillos de los calzones de Gigante era como llegar a Disney World de niño … era una pinche fantasía. Recuerdo que llegue a ver detenidamente todo, estaban los Playboy, los Derby, los Squash … por allá los Rinbros y Hanes … de repente ya estaba en los Alfani … finalmente estaban en unos ganchos perfectamente colgados y ordenados cromáticamente los famosos Joe Snyder … era la primera vez que tenía enfrente de mis ojos una tanga de hilo dental … ¿Colores? Había gran variedad ¿Tallas? De todas ¿Huevos? Aún no los tenía tan grandotes … después de estar un buen rato decidiendo y observando … no se porqué chingados (por pena, pendejo) me acabé decidiendo por una Alfani, no digo que esté mal … pero insisto que fue por miedo que no me decidí por una Joe Snyder. Total, ya había agarrado mi cajita de Alfani y ya solo faltaba comprar un par de cosas para camuflar mi compra … les digo: los pinches miedos innecesarios.
Así que agarré un par de cosas tipo un desodorante y un shampoo para poder 'camuflar la compra' dirigirme a la zona de cajas … donde nuevamente y de forma un tanto pendeja, estuve eligiendo en cuál atendiera un wey ‘para sentir menos vergüenza’ … el niño que en aquellos entonces ayudaban a empacar era lo de menos. Al pagar todo sucedió relativamente normal, salvo que el cajero volteó la caja para pasarla por el lector de códigos de barras y sentí por ahí alguna mirada juzgona mientras deslizaba la caja volteada hacia la foto donde salía la parte trasera de mi nuevo calzón ¿Y yo que hice al respecto? Fingir que nada malo pasaba y que no tenía ese cabrón por qué meterse en mis asuntos … eso, eso es lo que se debe hacer señores, porque nada pasa en efecto. Total, solo estaba comprando una tanga, una sola, porque quería saber si esa prenda era para mí y no gastar a lo pendejo '¿Qué tal que no me gustaban?' (¡Uuuuy sí, ajá!).

Todo había salido perfecto … hasta el momento, ya había pagado y todo ¿No? ¿Qué más faltaba? … me dirigía a la salida tranquilamente cuando el destino decidió que debía aprender aún más de esto … si aún mas. Iba saliendo de forma normal y casual cuando .... ¡Sonó la alarma de la salida de la tienda! ¡Puta madre! ¡¿Y ahora qué?! ¡¿Qué mas quieren de mí?! ¡¿Acaso no fue ya suficiente?! … ¡No! ... el cajero que TU elegiste, pues, no le quitó el sensor a tu compra, se le fue o simplemente no quiso y quería verme sufrir poquitito más exhibido delante de todos los que pasaban por ese momento …
Nuevamente la revisión de los elementos de Seguridad - “¿Me permite revisar su ticket?” Cosa que sin problema accedí y me dijeron que pasáramos a Atención a Clientes para que le quitaran el sensor, así que pasamos, pero ... ¡Yo quería desaparecer ya de ahí!. Llegamos y me volvieron a revisar el ticket y sí, la caja con la imagen explícita ahí, una vez más … la abrieron y delante de mis ojos le quitaron el sensor dejando ver al desdoblar mi prenda, que había comprado una tanga ¡Ya que más me daba!. La señorita omitió cualquier comentario y selló mi ticket para posteriormente indicarme que 'era todo, gracias'.
Yo claramente estaba en una especie de trance que solo agradecí y me fui lo más rápido posible cuando me alcanzan corriendo - “¡Joven, joven! ¡Se te olvida esta bolsita!” ¡Chingadamadre el rollo de fotografía! Ya lo estaba olvidando ahí por no estar en mis cinco sentidos. Entonces solo pensé ¿Será que ya me puedo ir? … NO pendejín, aún te falta.

Llegué al coche, abrí la cajuela y aventé mis compras ahí … me subí normal, encendí el coche, me eché de reversa y cuando le iba a dar la propina al ’viene viene’ del estacionamiento me dice - “Oiga trae la llanta del copiloto bieeen baja” y yo evidentemente estaba muy 'verde' en esos asuntos … Total para no hacerles mas grande el cuento, después de bajarme idiota y arriesgadamente a revisar algo que en aquellos momentos ni entendía me dijo que a unas pocas cuadras, sobre equis calle había una vulcanizadora y que ahí me podían revisar la llanta. Ojo aquí: tengan mucho cuidado porque luego los ratas usan esos trucos para atracar, no digo ni señalo a todos, porque aún existe gente muy honesta que trabaja y se gana honestamente la vida de tales formas, pero en nuestros días es un tanto peligrosa esa maniobra en cualquier estacionamiento público. Afortunadamente no me ocurrió nada grave a mí ese día. Solo estén alerta y tengan cuidado de cualquier situación anormal, no se confíen.
Por suerte todo salió bien y logré llegar a la vulcanizadora sin pedos (No, no existía Google Maps, ni le llamé a mi Seguro, estaba demasiado pendejo en esos asuntos hasta para llamar a mi Aseguradora). Me dijo 'el don' (tendría unos cuarenta y tantos) que tenía que revisar la llanta pero necesitaba el birlo de seguridad … ¿El qué? (No sabía qué era eso, porque chamaco inútil) por lo que el señor me dijo que normalmente vienen en la cajuela con la llanta de refacción, por lo que sin pedos abrí la cajuela y ¡PUM! Ahí estaba en primer plano, la bendita caja de la tanga, que se escapó de la bolsa del Supermercado (antes cuando regalaban bolsas) ante los ojos del señor de la vulcanizadora … ¡¿Ya qué más podía pasar?!

Recuerdo que solo de manera nerviosa me dijo “Este … voy a levantar aquí … para revisar su … llanta de refacción” Evidentemente se había dado cuenta de la tanga, puesto que al subir la tapa del fondo de la cajuela, se movió más la cajita … yo, pues solo tenía la cabeza en blanco, de verdad me quería ir ya a mi casa, ya lo que me pudiera decir o no estaba de más, seguramente le gustó o le llamó la atención; pero también pudo solo pensar “‘che putito, no sabe cambiar ni una llanta, usa tanga y para acabarla de chingar maneja un Beetle amarillo” …. Jajajá, no, no tuve un Beetle, pero en diversas ocasiones he escuchado a la gente juzgar a ese coche como de ‘jotos’ ¿Por? … es que ningún chile les embona y los tiene contentos con lo ajeno gadamadre, también la tanga era yo quién se la iba a poner; total yo me quedó con una versión optimista de lo que pensó este wey. Afortunadamente después de quitar la llanta y revisarla solo se había bajado el nivel de aire, no tenía ningún daño ni avería ni nada de que preocuparse y después de resolver eso, por fin ... ¡Por fin me pude ir a mi casa con toda tranquilidad que me merecía! ya había peleado esa dura batalla en varias ocasiones ese día y la vez anterior.
Llegué a mi casa, saqué la tanga de la cajita y me la escondí bien entre mi ropa para que nadie me viera si me topaba con alguien de camino a mi habitación y decidí que hasta el día siguiente para irme a la escuela me la iba a poner. En serio no aguantaba la emoción.

Al día siguiente por la mañana después de bañarme por fin, me pude poner mi primera tanga, era esa Alfani que pudieron ver en la foto del empaque que subí y he guardado por años, en color blanco, resorte negro y como detalle a destacar: en aquellos tiempos no le bordaban la cutre ‘A‘ que posteriormente por algún motivo le comenzaron a bordar en la parte posterior. Recién bañadito me la probé, la sensación era algo extraña: por la parte de adelante la se sentí como un bikini o una trusa normal, nada del otro mundo, pero la parte trasera era una sensación completamente nueva, no sabía si tenía que metérmela por completo, hacer 'una sentadilla', agacharme jajaja ... o dejarla ahí y que el movimiento decidiera hacer lo propio y lo necesario, por lo que opté por esta última opción por miedo a arrepentirme tan rápido. Me la decidí llevar debajo de unos de mis jeans favoritos de ese tiempo, recuerdo perfecto que al inicio era un tanto extraña la sensación de tener una tira de tela entre las nalgas, pero a la vez era algo excitante, además de que me estaba atreviendo a algo más, me sentía bastante bien, diferente y diría que un tanto viril jajaja.

Había ciertas acciones que representaban también un cierto grado ‘de dificultad’ como: agacharme por cierta cosa que se me cayera, subirme y bajar del coche, subir y bajar escaleras y en general cualquier movimiento que implicara cierto estiramiento me recordaba que yo ese día traía una tanga. No los engaño, al principio era un poco 'incómodo', pero tampoco era algo intolerable o que me mantuviera mal por todo el pinche día. Mi mayor miedo era ir al baño a hacer ‘del dos’ puesto que desconocía la sensación que iba a generar después de hacer o en general lo que pudiera pasar (sí, que tal que sale toda sucia … porque vamos chingá, puede llegar a pasar, ni que salieran flores) pero por suerte ni una ni otra, no cambió para nada mi sensación y estaba limpia, sudada, pero limpia.
Ese día en la escuela no pude dejar de pensar todo el tiempo que abajo traía una tanga y que quizás era el único hombre que traía una tanga en todo el colegio (tal vez no). Durante las primeras clases estaba en mi cabeza todo el tiempo ese pendiente '¡Aguas, se te va a salir la tanga wey!' ... pero creo que no pasó, ya me imagino la burla de todo el salón si alguien se daba cuenta. Posteriormente fuimos a la práctica de fotografía y yo no dejaba de pensar en ese maravilloso detalle; aunque no lo niego, también ahí tomando fotos, sentía un chingo de miedo que se me fuera a salir del pantalón, tal como le sucedía a tantas compañeras de manera involuntaria, lo que obligaba a muchas de ellas a traer todo el tiempo la mano atrás al sentarse o agacharse … cosa que yo no haría para no evidenciarme. Al final nadie en todo el día se dio cuenta, no tenían porqué enterarse de esa intimidad y yo fui feliz experimentando una nueva sensación.

He de confesarles que por ahí de la tercera vez que la usé … ¡Ah claro! Esa la lavaba a escondidas en mi baño durante los fines de semana y por esos mismos motivos de lavado/secado anormal (algunas veces con la secadora de pelo) la tela se hizo horrible, total, después de la tercera vez que la usé fue que me acostumbré y comencé a agarrarle gusto a las tangas, a sentirla cómoda y que no es mas que un tabú la ’sensación de violación‘ … no se hagan pendejos y pierdan el miedo, les aseguro que se ‘des-virginan’ al limpiarse después de cagar o al bañarse … si es que lo hacen bien … así que no le tengan miedo a una simple e inerte tirita de tela.

Obviamente después de esa gran compra y de las situaciones bochornosas que viví … ya no iba a permitirme sentir miedo por comprar algo que está a la venta, normal, para todo el mundo ¿Porqué? Pena, robar … Es tan pendejo como si te diera pena comprar un condón … son chaquetas mentales que nosotros mismos nos hacemos ¿Qué mas da lo que opine un empleado desconocido? Creanme que viven situaciones más anormales que las de un wey que compra unos calzones. Por eso yo los invito con esta experiencia que les conté a que se quiten esas barreras que ustedes mismos se inventan y se ponen delante.
A los varios meses de esa compra, me animé a comprar mi primer tanga Joe Snyder de color rojo, de igual forma en un Gigante. Al tiempo me animé a comprar también ahora en Liverpool una tanga Skinny azul marino (parecida a la de la compra fallida, no me iba a quedar con las pinches ganas) y en otra ocasión en la Prepa, a finales, también en Liverpool, unas Jockey de color negro que venían en par. En todas esas experiencias nada pasó, fue una compra común y corriente, como comprar una camiseta o pantalón más.

Lo que si seguía haciendo a escondidas, era lavarlas … pero fui agarrando cierta maña para usar la lavadora medio a escondidas y mezclarlos con otras prendas o cosas, nunca me descubrieron …o eso creo y hasta hoy vivo tranquilo porque nadie me cuestionó en casa de dichas prendas, a lo mejor era innecesario y no me hubiesen juzgado, pero vamos, yo no me sentía listo para hacerlo abiertamente, era mi intimidad, era mi familia y de esa forma lo decidí para evitar cualquier situación incómoda para cualquiera de las partes.
Claramente mi gusto por las tangas no ha terminado ahí y es algo que sigo viviendo hasta hoy en día, casi 17 años después y que sigo manteniendo como un gran gusto personal, lo disfruto, lo vivo y lo promuevo. En mi historia he convencido a varios cabrones de animarse a usar tangas, así que si usted estimado lector se anima después de esto a usar tangas, créame que no será ni el primero, ni mucho menos el último .. eso sí, cómprenlas de su talla y verán que buena experiencia.
Historias y experiencias de tangas aún quedan varias … pero también quedan más entradas del blog por delante, así que ya serán para otra ocasión.
¡Ya estuvo mis cabrones! … espero en verdad que les haya gustado esta entrada, que cuando menos a más de uno le haya despertado ese ‘gusanito’ de la curiosidad y se animen a comprarse unas buenas tangas, que importa si son jóvenes o maduros, gordos o flacos, la vida es hoy y estamos para disfrutarla, les aseguro que no se arrepentirán.
Y que mejor aún, si ya las usan cuéntenos a todos como fue su primer experiencia con una tanguita, si es que las aman o de plano no es algo propio para ustedes … aquí se vale de todo menos tener miedo a ponerse calzones chingones.

Nos leemos pronto.
Un abrazote papás
S.
*** Las opiniones publicadas en este blog son meramente propias, algunas derivadas de experiencias personales y otras tantas originadas de mi investigación personal.***
Mi primer tanga era la que venía con un babydoll azul, lo compré en una tienda Ilusión, me inventé algunas situaciones vergonzosas que afortunadamente no sucedieron. En otra ocasión, luego que me pagaron me regresé en el Metro y me bajé en la estación Juárez porque quería comprar una tanga Joe Snyder, soy de los que piensan mucho antes de hacer algo pero esa vez no me lo pensé tanto. Sí, me atendió una mujer, pero me dio más pena entrar a la tienda. Y salí de ahí con mucha emoción y una tanga rosa neón.
Gracias por compartirnos tus expenriencias. Siempre traen buenos recuerdos de las primeras veces ir de compras. Definitivamente extraño esas épocas, aunque ahora es más sencillo hacer ese tipo de adquisiciones. Aquí sigo pendiente de la próxima publicación. Saludos Siedorff!