El comienzo: De calzoncitos de muñequitos a string bikinis.
- Siedorff
- 4 mar 2022
- 6 Min. de lectura
Actualizado: 4 mar 2022
*Post original del 7 de septiembre de 2021 a las 20:20*
Desde que tengo memoria, siempre me han llamado la atención los calzones de hombre, mi niñez fue en los 90s. Desde el Kinder, había niños que al entrar a orinar en los baños se bajaban todo el pantalón (como si estuviesen en su casa) y pues era “la moda” que usáramos calzoncitos de muñequitos que estaban en su momento top debido a la tele, cine, etcétera. De igual manera de chavito recuerdo que era bastante común el jugar a “vamos a enseñarnos los calzones”, cosa que se hacía de manera inocente y sin ningún morbo. Siempre crecí con la bendita idea de “no hay pena ¿Pena? ¿Porqué?.
Más tarde, como a los 6, nos mudamos a otra zona de la ciudad y empezamos a ir a un club deportivo donde había muchas actividades deportivas para practicar. Ahí fue donde empecé a crecer con la idiosincrasia de los vestidores: era lo más normal entrar a un vestidor de hombre y ver a tantos en calzones o totalmente desnudos. Yo iba obviamente acompañado de mi papá y hermanos, por lo que también siempre fue un ambiente safe y familiar.
Así que por ese motivo, para mí, siempre fue lo “normal” el ver a otros tantos conocidos: amigos de mi papá, compañeros de su trabajo, vecinos del fraccionamiento, papás de mis amiguitos, instructores deportivos, entre tantos otros en puros calzones. Eran los 90s por lo que todos o la enorme y gran mayoría usaban bikinis o trusas. Y era algo de lo más usual la convivencia en los vestidores: señores platicando (los domingos incluso tomando micheladas en un área social) y que decir de las regaderas, vapor, el sauna y los señores que acudían a los masajes que ofrecían en el club. Sí, había señores que hacían uso de esos servicios en calzones, el otro tanto, en toalla o sin nada.

Ya algo más grande, cómo de 7 u 8 años, me inscribieron a actividades como tennis (donde se dieron cuenta mis papás que no veía bien y necesitaba lentes jaja) y a natación (útil para la vida … y ¡Vaya que sí!) donde duré hasta los 14 o 15 años. Ahí fue donde se hizo más normal que empezara a convivir con más niños de mi rango de edad, de la mano con esto venía: verlos en los lockers y en traje de baño, que el must y lo normal era el speedo, básico, sencillo, cómodo, NORMAL, punto.
Entonces recuerdo que ahí vi que mas niños, algunos mayores a mí, usaban bikinis “de adulto” es decir: de colores lisos: negros, azules, rojos, etcétera. Entonces recuerdo que un día de chavito con unos 7 años (seguramente por insistencia mía) mi papá me llevó a un Sears a comprar mis primeros calzoncitos “de grande”.
Yo obviamente me sentí el más chingón. Recuerdo que a las señoritas les hizo algo de gracia que yo eligiera mis propios calzones. El paquete (no recuerdo la marca, era americana creo) traía tres piezas, bikinis y los míos fueron: azul rey, verde bandera y negro. Para mí simbolizó un GRAN salto en mi crecimiento de “niño grande” puesto que ya era “mayor” según yo (creyendo que eran como los de los adultos que veía en el club). En esa época la moda eran los Power Rangers (no me juzguen) y jugando siempre era el negro y el azul, por obvias razones, pero mi preferido siempre fue el rojo, que nunca pude ser porque nunca logré que me compraran unos rojos jajaja.

Recuerdo también en múltiples ocasiones haber ido a tiendas tipo Liverpool, Palacio de Hierro, Suburbia (de aquellas épocas) supermercados (Aurrerá, Auchan, Carrefour y Gigante … ¡Aah! que nos-tal-gia) y que me dijeran mis papás en repetidas ocasiones: “esos son de adulto”, “no te quedan”, “esos no” y pues uno: mocoso y sin capital tenía que aguantarse a lo que había.
Toda la época de la primaria utilicé calzoncitos tipo bikini y recuerdo que era lo más normal y mas casual de la vida. Hasta que por ahí de finales de quinto y sexto de primaria llegó el Némesis de esta historia: el bóxer.
No les voy a mentir, claro que también fui víctima del furor causado por esa prenda, ¡Sí! De esos horribles holgados que todo mundo se moría por enseñar (tal vez culpa de Fred Durst, Eminem y otros raperos de esa época y transición de Siglo). Pero me di cuenta muy rápido que no eran lo mío, por lo que siempre utilizaba de “los dos” hasta que dejé de lado los bóxers. Por eso mismo se que no son buenos ¡já!.
Tal vez fue por ahí de finales de primero de secundaria e inicios de segundo de secundaria (no tengo el dato en mi memoria) que un día me acompañé a mi papá a un supermercado a comprar algunos encargos de mi mamá (Fuimos a la exiliada francesa Auchan, para ser precisos) y recuerdo que por algún motivo pasamos por ese pasillo, si, ese que casi siempre está pegado a las cajas y tiene los calzones de hombre.
Recuerdo que en una de las cabeceras del pasillo estaban mostrados los famosos calzones “tipo tanga“ que no son mas que unos normales string bikini. ¿La marca? No, no eran del conejito de Play Boy, mucho menos Derby o Squash, eran una marca con unos tonos afrancesados, pero producida en México, que se llamaban “St. Honoré”. ¿Qué que pasó? - Le dije a mi papá: “¿Me compras estos?” ¿Qué que dijo? - “pero esos son tangas, se te va a salir toda la pierna, llévate mejor de aquellos que tienen elefantitos” (unos bikinis colgados en un gancho de lo mas cutre, en azul cielo un estampado de elefantes puñeterísimo). ¿Qué si me los compró? - ¡Pero desde luego! - No recuerdo cuál fue exactamente mi argumento o justificación, pero me terminó comprando DOS de esos, sí: uno negro y uno azul marino. ¿La calidad? No era la mejor, la tirita de los lados era muy breve, y cubría muchísimo la parte trasera si lo comparamos con unos Play Boy o Jockey de la actualidad. Fue la única vez que compré y vi de esa marca.

Ese señores fue el inicio de una época diferente en mi vida, de ahí comencé a pedirle que me comprara de ese estilo. Ya eran de las marcas Derby y Squash del extinto grupo Industrial Textil MGM. Pero ya usaba esos siempre, en la casa nunca nadie me dijo nada al respecto, la ropa nos la lavaba una señora que iba a la casa y siempre la separaba como le llegaba de los cestos de cada habitación. Ojo, les recuerdo que todavía iba en la secundaria, que extrañamente: siempre la pasé sin burlas, sin exhibiciones … por el contrario, tengo tal vez un par de historias que contarles de aquella época, mismas que se merecen una entrada a parte.
La preparatoria y la Universidad: Idem. Seguí utilizando lo mismo, tal vez, si tenía alguno que otro bóxer brief por ahí, que los usaba muy rara vez y ni tengo idea porqué los tenía entre mis pertenencias. Pero siempre me mantuve firme: string bikinis, bikinis y mi primera tanga. Esa de igual manera es otra historia, pero fue por ahí de segundo año de preparatoria y la verdad es que sí me dio pena comprarla jajaja.

Ya egresado, trabajando y siendo independiente, siempre he optado por comprar: bikinis chiquitos, string bikinis, tangas, suspensorios y todo lo que me llame la atención, de todos los sabores y colores. Algunas veces no me mido ni en el precio ni en la cantidad. Como siempre les digo a los que me preguntan: “un calzoncito sexy nunca está de más”.
Bien, ahora que ya entramos más en calor y en confianza, debo de ser honesto y transparente: desde muchas veces en el pasado siempre me ha dado morbo o curiosidad saber que usan algunos conocidos, profesores, compañeros, vecinos, etcétera y siempre, siempre, pero en verdad siempre, es una gran ganancia ver si se le marca el calzón (trusa, bikini, etc.) a alguno de ellos, la famosa conocida briefline. Por eso es que siempre van a ver esa parte sumada a mi contenido, ya que es un deleite ¿O me equivoco acaso?
Eso señores es un gran resumen de mi historia. Espero que a los que leyeron les haya gustado o despertado alguna inquietud. Saben que este espacio es abierto para todos aquellos que quieran leer o compartir de estos temas mas allá de 280 caracteres.
Quiero agradecer al padrino del primer post de este blog: Luis Rubén @rubenrojas123 [marzo '22: Q.E.P.D ese perfil] que fue quién me dio la idea sobre que postear por primera vez en este blog. ¡Muchas gracias compadre!
Los invito a comentar y darme sus opiniones acerca de estos temas. Un gustazo haber compartido esto con ustedes.
Un abrazote papás.
S.
*** Las opiniones publicadas en este blog son meramente propias, algunas derivadas de experiencias personales y otras tantas originadas de mi investigación personal.***
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