El secreto está en la Maña: ¡Una fajadita en el baño … no hace daño!
- Siedorff
- 31 dic 2022
- 16 Min. de lectura
Actualizado: 8 ene 2023
Diciembre de 2022.
¿Cómo me los trata la vida y los calzones? … pues yo aquí escribiéndoles y actualizando el blog como lo prometí (sí, ajá, si wey) desde algún destino paradisiaco gozando del buen clima antes de que a este planeta se lo lleve la verga con los drásticos cambios climáticos.
Ya de plano para 2023 voy a abrir una posición para que algún becario, intern o alguien por el estilo me ayude a mantener al pedo el pinche blog (y mi vida) para no abandonarlos tanto en este desmadre, que la neta está chingón … pero si requiere tiempo. Les libero el Servicio Social o Prácticas Profesionales (aeesí).
Bueno, antes de que los tótsicos de siempre comiencen a reclamarme 'porque no hablo de calzones' y me comiencen a acribillar por todos lados desmesuradamente… ¡Ya vamos a comenzar con este pedo!
La verdad, como toda entrada dentro de este blog, es que esto también tiene un respectivo 'porqué' o más bien dicho: una historia. Y como ya lo he mencionado anteriormente en varias ocasiones, la neta, la mera neta, es que a los hombres hasta cierto punto; nos gusta exhibirnos y estar con poca ropa; si es en el club, gym o deportivo … nunca va a faltar el cabrón que le mama y disfruta estar completamente encuerado ante los ojos (juzgadores, ni se hagan) de otros tantos hombres que también suelen estar en completa confianza encuerados, hay quienes como a su humilde servidor, nos encanta enseñar y modelar nuestro calzón porque ¿A poco son para esconderse o que nadie los vea? … y claro, nunca faltará el pudoroso que buscará esconderse o taparse con una toalla; en fin cada quien sus traumas y morbos.

Y es totalmente cierto, los vestidores son precisamente unos lugares creados específicamente para vestirse y desvestirse, sin que el público en general te vea mientras cambias de ropa … pero hasta cierto punto y de manera general son pensados para ser espacios “comunitarios”, no son en el mismo formato que un probador de una tienda de ropa … sino que son espacios abiertos para poder convivir, moverse con libertad y por supuesto, para optimizar espacios … pero ¿Y porqué esperarse hasta tener un “entorno de confianza” en el club o gym? ¿Si no voy al gym, entonces nadie va a ver mi calzón chingón que me compré? … La respuesta es: No calzoneros, claro que se puede, hay talento … solo falta apoyarlo.

Mi concepción de todo esto que estoy por platicarles fue por allá del año 2016 aproximadamente … me había tocado asistir por trabajo a una junta en Carso-land (para los cuates de Provincia: la Meca de los Godínez, donde se encuentran muchos de los corporativos del señor multimillonario, su majestad Slim) y pues ya saben, nada fuera de lo normal de un entorno Godín altamente corporativo: weyes trajeados de arriba para abajo, algunos que marcaban sus buenos brieflines en las nalgas debajo de aquellos pantalones de vestir si te dedicabas a observar detallada y detenidamente, otros tantos, tocaba imaginar … como suele pasar en muchas de las ocasiones, nada fuera de lo normal.
La junta corrió normal y sin ningún problema, nada fuera de lo común, ni siquiera me atrevería a decir que había alguien “interesante” en esa reunión. Habíamos llegado mis compañeros y yo alrededor de las once de la mañana y estábamos retirándonos rumbo a nuestra oficina a eso de la una y media de la tarde ¿Qué podría pasar?
Bajamos de los corporativos de alguna de las torres y estábamos disponiéndonos a sacar los coches del estacionamiento para regresar a nuestra oficina en Santa Fe; sin embargo, a su servidor le dieron ganas de pasar a orinar al baño antes de emprender el “largo” viaje hasta Santa Fe. Como ya habíamos bajado de los corporativos, tenía que ir a alguno de los sanitarios del Centro Comercial, no me quedaba de otra. Por lo que alguno o de mis compañeros con los que asistí a la reunión amablemente me dijo:
-Wey ¿Porqué no vas a los del Sanborns? Y ya no haces tanto desmadre volver a ingresar al edificio …
Sabiamente seguí el consejo y me dispuse a it al sanitario, era la hora de la comida Godín, entonces muchos bajaban al sanitario (no se porqué precisamente a ese) antes de dirigirse a su 'fondita', comedor o lugar de confianza para degustar sus alimentos … en mi caso, rápidamente me dispuse a orinar, para seguir con la agenda del día. Pero de repente al girar mi vista del mingitorio ¡LO VI!
Estaba ahí delante de mis ojos, se trataba de un señor maduro, diría yo que de los mismos tipos que el Doctor López-Gatell (Desde que lo ubiqué por la Pandemia, me vino en mente relacionarlo) con un tinte un tanto ejecutivo, vistiendo una camisa blanca con corbata azul marino que dejó subir un tanto por arriba de su cintura y un pantalón de vestir en color gris oxford …. Que en esta ocasión le llegaba a medio muslo … porque justo y en ese preciso momento se le antojó y se le ocurrió fajarse … porque él estaba en su “entorno de confianza” ese que ya describimos arriba y ciertamente era el sanitario de caballeros, no estaba haciendo algo indebido … simplemente se estaba fajando.
Evidentemente esto no sería historia del blog sin el detallazo, y es que el “Doctor” (como lo bauticé en 2020) estaba además de acomodándose la camisa; sí, acomodando su pequeño bikini, no cualquier bikini, podría jurarles que se trataba de un bikini Alfani de corte ‘tanga’ brasileña en color gris jaspeado (un mini bikini, al final de cuentas, de esos que ustedes saben, son mis meros moles, chiquitos de los lados y con la nalga más reducida). Recuerdo perfectamente esos pocos segundos como si fueran minutos o como si hubiera vivido esa escena en slow motion … ese movimiento tan perfecto donde iba ajustando el resorte desde la parte trasera, desde sus nalgas, para terminar con los dedos dentro de los delgados costados que mínimamente le cubrían los laterales de las piernas que encontraban levemente flexionadas para evitar dejar caer los pantalones hasta sus tobillos mientras se observaba detalladamente un tanto a lo lejos para tener la perspectiva de cuerpo completo frente al espejo de los lavabos donde apenas se dejaba descubrir un poco de sus huevos sujetados por su pequeño bikini color gris mientras la camisa se iba cayendo por consecuencia de la gravedad … todo esto mientras en el sanitario había al menos una decena de caballeros dentro, entrando y saliendo previo a la hora de la comida.

Debo confesarles que ¡Me quedé en shock! En primer lugar encontrar alguien usando tal tipo de calzón y en segundo lugar, mostrándolo de esa forma tan natural, pero a la vez tan atrevida y retadora … seamos honestos, de cierta forma, subliminal o no … es alguien que estaba disfrutando al cien ese pinche calzoncito que se puso en la mañana, ese rico calzoncito que en su debido momento compró para sentirse sexy, para gozarlo cuando se lo pone, sea para una ocasión cachonda o para traerlo diariamente bajo sus pantalones y … ocasionalmente enseñárselo a otra bola de cabrones, de la manera más orgullosa posible … ¡Esos son huevos señores!

Después de que se acomodó su peculiar calzón, simplemente procedió a finalizar de fajarse la camiseta interior (porque señor) junto a la camisa para subirse el pantalón y finalizar lavándose las manos para salir del sanitario de la manera más natural y si quieren llamarla “cínica” … Evidentemente nadie emitió comentario alguno respecto a la situación que acababamos de vivir, como si fuese algo ya cotidiano o un tanto normal.
Esto evidentemente no podía quedarse ahí … no, no fui corriendo detrás de él buscando una conversación forzada … sino que, de una gran forma me dejó en esos pequeños segundos una herencia, un aprendizaje que ahora tenía el deber de predicar y practicar; porque una fajada en el baño no le hace daño … a nadie.
Naturalmente tardé algún tiempo en animarme a fajarme de la manera en la que lo hacía el señor ‘Doctor’ en los sanitarios de su corporativo, claramente porque en el mío todos me conocían en no me sentía tan ‘listo’ para que mis compañeros y demás colegas del edificio me vieran los calzones. Fue hasta tal vez, el año siguiente, que encontré un sanitario en un Centro Comercial, no tan lejos de mi oficina, donde sentí que las condiciones y el ambiente promovían aventarse una 'fajadita' a la hora de la comida, aprovechar y acomodarme el calzoncito y ¿Porqué no? que otros cabrones se echaran su buen taco de ojo; aunque generalmente lo hacía en las ocasiones en las cuáles salía a comer solo y la ‘adrenalina’ que un desconocido te viera en los sanitarios del Food Court algún centro comercial o en los baños de algún Sanborns, Toks o incluso en Chilis, le añadía un toque muy, pero muy diferente a mi jornada.
Y así lo comencé a hacer cada que me era posible: Entraba en el sanitario, inspeccionaba el ambiente de primera mano, para enseguida ir al mingitorio y justo después de orinar me paraba frente al espejo de los lavabos a una distancia considerable que pudiera darme la visual de cuerpo entero y en los segundos inmediatos procedía desabrocharme el cinturón para abrir por completo el pantalón para poder fajarme como es debido; bajaba mi pantalón hasta medio muslo y posteriormente subía mi camisa un poco por arriba, algunos centímetros tan solo sobre la cintura, esto para dejar al descubierto mi calzón y acomodármelo a todas sus anchas, solo en algunos breves segundos; concluyendo este sencillo pero importantísimo paso, procedía a fajarme la camisa, subirme el pantalón y finalizando con mi respectiva lavada de manos (háganlo siempre que entren al baño, me ha tocado ver cada vato que no lo hace) y la cereza del pastel era pasarme los dedos por el pelo, acomodarme el cuello de la camisa o alguna otra cosa innecesaria para dar la finta de estarme ‘arreglando’ para salir de nuevo al mundo laboral, repito: la clave es hacerlo todo lo más natural posible y no forzarlo, tampoco abusen.

Posteriormente me moví de trabajo y de locaciones … entre más Godín estaba el lugar, más ‘acción’ se podía tener porque eran más los cabrones entraban, algunos lo hacían incluso antes que yo, pero no en 'la buena manera' sino que solo solían meterse las manos entre la camisa y el pantalón, sin mostrar nada y algunos otros de plano se salían del sanitario como entraban: con la camisa arrugada, lo que sigue y algunos otros si dejan mirar más de su ropa interior en este preciado momento. Que vuelvo nuevamente a este punto aquí, OJO, más allá de buscar algún ‘encuentro’ o algo sexual; simplemente es buscar cautivar la atención de algún caballero curioso que incluso como les digo, en algunas ocasiones me han imitado y se han fajado también (algunos, sí, esos, los típicos que fajan su camiseta interior en su trusa o bóxer) en una especie de acto de camaradería solidaria: si tu lo haces, no veo porqué esté mal, calzones casi todos traemos ¿O no?
He de ser sincero, sabemos que este mundo está contaminado por los enemigos silenciosos (bóxers), sin embargo, si me ha tocado ver algunos bikinis en este tipo de situaciones. Entre más Godín y formal tengan el dresscode, es más probable que se pongan un bikini (los contadores, los de legal, personal administrativo, personal de seguridad, etcétera, desconozco a que se deba esto, pero es mi experiencia). Lo que se debe buscar en este pedo es motivar a otros cabrones a fajarse dentro del sanitario; es muy chingón que durante los segundos que te miras al espejo, puedes captar algunas de las miradas de los otros cabrones, que ‘discretamente’ te miran de reojo mientras se lavan las manos o hacen otra cosa para poder observar tu calzón, porque son varios y bastantes los morbosos y ¡Tampoco es que sea un crimen ver a un hombre en calzones chingao!

Siendo completamente franco, los string bikinis, si los de Playboy, son los que más llaman la atención en este tipo de ‘fajadita’, tal vez porque los otros cabrones no se lo esperan o no esperan que tengas los huevos para que te vean usando un calzón de ese estilo. También pienso muy personalmente, que se debe a que varios weyes los han visto en el supermercado y no se han animado a comprar esas 'tangas'.
En una ocasión, estaba fuera de la ciudad en un viaje de trabajo e iba acompañado de un proveedor partner con el que tenía un fuerte vínculo de confianza, nos conocíamos de varios proyectos en los que habíamos colaborado juntos y se podía decir que teníamos una relación un tanto cordial. Además, la neta he de confesarles que me despertaba un cierto morbo este cabrón, al que llamaremos Hernán.
Hernán era un hombre de familia, en aquellos entonces estaría en sus early 40s, le iba bien en su trabajo, hablaba mucho de sus hijos, de eventos a los que asistía, que si jugaba tenis y golf y además era un tanto ‘chavo ruco’ para su edad y condición, digamos que se sentía y veía joven, bastante bien. Me despertaba un cierto morbo por la forma en la que se le veían los pantalones, muy ajustados de atrás y marcando el paquete de una forma interesante; más allá de todo … lo que vivía en mi era el morbo de saber que tipo de calzón usaba y tener esa velita encendida por que no fuera boxers; ya que por mas que buscaba verle los brieflines, nunca tuve éxito.
En este viaje, antes de regresar al aeropuerto para abordar el vuelo de regreso a Ciudad de México, pasamos a comer a un restaurante, antes de subirnos a nuestro transporte al aeropuerto, pasamos al sanitario y entramos juntos. Obviamente, antes de que se me hiciera más tarde procedí a hacer mi ‘gracia’ en todo su esplendor, me le adelanté antes de que el estuviera en los lavabos y antes de lo que canta un gallo, ya estaba fajándome la camisa con los pantalones bajados hasta medio muslo y dejando ver mi bikini 'corte brasileño' Alfani color negro a full (como me enseñó el ñor de Carso); mientras vi que se siguió hacia los lavabos y me observó discretamente, sin embargo, procedí a sacar conversación
-¡Chingadamadre! Creo que me sacaron ronchas los camarones … (mientras me señalaba una roncha de tal vez un piquete de mosquito en el muslo)
A lo que de inmediato respondió
-¡¿Cómo crees?! ¡Pero estaban frescos! … A ver (se acercó a ver) ¡No mi estimado! Eso es otra cosa, no, no es por los mariscos (defendiendo al restaurante donde me llevó a comer, claro, no le interesaba quedar mal)

La conversación siguió un tanto sosa, hasta que de repente sin hacer ningún comentario, justo a mi lado, comenzó a fajarse también la camisa, dejando ver un poco su trusa Calvin de color blanco … solo pensé: ¡A huevo, yo sabía que no usaba bóxer!
¡Mi maña había dado resultados! unos resultados esperados porque había transmitido esa pizca de ‘exhibicionismo’ natural, en otro cabrón, heterosexual, padre de familia, que usaba briefs y no pasaba nada negativo, fue algo orgánico.

Total, pasaron los años, seguí haciendo mi hermosa maña cada vez que me era posible, sin importar el lugar donde estuviese la aplicaba, eso si, generalmente lo hacía en días entre semana porque los fines de semana el ambiente en todos lados es más familiar y nunca he tenido la intención de provocar un escándalo con algún padre de familia conservador. El tiempo había pasado y me encontraba también ya en otro lugar trabajando. En este edificio teníamos una cosa particular, ya que los guardias de seguridad a su vez cumplían la función de recepción gracias a los estragos y consecuencias que trajo consigo la pinche pandemia. Entonces a estos señores tenían varias responsabilidades y por lo tanto la relación era directa siempre con ellos: que si para los accesos al estacionamiento, que si la prueba PCR mensual que pedían para ingresar al edificio, que si llegaba paquetería, etcétera etcétera.
Conforme fue pasando el tiempo, como era de esperarse, me nació la curiosidad por imaginarme que tipo de ropa interior usarían, eran weyes que vestían traje todos los días de la semana y pues es algo que siempre liga mi cabeza, porque así soy. En mi piso teníamos baños dentro de la oficina, muy nice y sobretodo privados, lo que le restaba un tanto de interés a la maña, pues no te encontrabas a ninguno de las oficinas vecinas en el baño, ni nada por el estilo. Sin embargo, en el lobby sí existían unos sanitarios generales para visitas y para todo aquél del edificio que necesitara utilizarlos.
En estos baños entraba todo tipo de personas, desde personal del edificio (estos weyes), los vatos que llevaban paquetería de DHL, FedEx y demás, los que daban servicio de mantenimiento a alguna de las otras oficinas, incluso hasta los que iban a supervisar los cajeros ATM que estaban en el edificio. Era una especie de ruleta rusa porque podía entrar cualquiera, incluso alguno de mis compañeros de oficina que por alguna razón hubiera decidido pasar a ese sanitario; además de que el acceso no contaba con esa especie de 'trampa' o muro de acceso que muchos sanitarios tienen y que sirve precisamente para que al entrar no se vea de lleno todo lo que pasa en el lugar. Entonces esta situación en particular subía el nivel de adrenalina de todo el pinche pedo, a pesar de tener una identidad 'encubierta' por el cubrebocas, nunca ibas a tener esos pasos que te iban a indicar que alguien se encontraba entrando al baño, simplemente te iban a ver en calzones cuando entraran al baño.
Obviamente existían horarios, cómo pasa para todas las acciones que realizamos en esta vida. Por ejemplo, si asistías por las mañanas, era más probable encontrarte al de intendencia limpiando el lugar o ver a alguno de los de mantenimiento; además de que el tránsito en los baños era por lo general de invitados que no los dejaban pasar a los baños de la oficina que visitaban en cuestión (por el bello arte de mamonearse na'más). Entonces después de algún tiempo de análisis, descubrí que a eso de las 18:45, ya al final de la tarde, los compañeros de recepción y seguridad cambiaban de turno para ser relevados por otro equipo, entonces era el mejor momento para coincidir con ellos en el baño y ¡Claro! había que echarse 'la fajadita'.

A un querido amigo, pionero y curador de este blog, le había mencionado sobre el morbo que me provocaba uno de estos guardias o recepcionistas, ya que durante el día era normal que se quitaran el saco del uniforme, dejando un poco más descubierta su figura y había algo que me llamaba la atención además de que el cubrebocas le daba un cierto anonimato a su cara y era como algo más cabrón, más interesante. Como era de esperarse, su servidor siempre estuvo al pendiente y con ojo crítico buscándole los brieflines en varias ocasiones y ¡Bingo! era de esos cabrones a los que que justamente les encanta meterse las manos en el pantalón y/o también subir el pie en algún escalón o algo que les hace marcar el calzón por debajo del delgado pantalón del traje, sin embargo, la primera vez que le caché los brieflines, fue precisamente en el baño. Su servidor iba entrando al sanitario, normal y tranquilamente por la tarde y este compadre estaba terminando su turno, ya para emprender el viaje de regreso a casa, y se encontraba sacando papel del dispensador de uno de los módulos de WC, tal vez para sonarse la nariz, sin embargo estaba en una posición ligeramente agachado y con una pierna delante de la otra cuando pude notar el semejante pedazo de bikini que se delataba por completo gracias las marcas debajo de aquél pantalón de traje color azul marino en la parte de las nalgas. Evidentemente ese día no pude realizar 'la maña' sin embargo, fue ahí donde comenzó mi cacería.
El día que coincidí con este compadre fue una verdadera chingonería, me tuve que hacer pendejo un ratito mientras escuchaba que alguien tiraba de la cadena y salía del WC. Cuando escuché la puerta y vi que se trataba de este vato, aproveché para cambiar la jugada, ahora me iba a tocar primero lavarme las manos y después fajarme, así que después de lavarme las manos, me miré al espejo y asumí que no estaba bien mi camisa por lo que procedí a dar unos pasos hacia atrás mientras el se comenzaba a lavar las manos en otro de los lavabos al lado. No pasaron ni un par de segundos cuando ya tenía el pantalón a medio muslo y estaba acomodando mi pequeño calzón, un string bikini Playboy, que si no me falla la memoria, recuerdo que ese día traía uno de mis favoritos: un blanco estampado con los conejos en verde claro; pude ver que me observó de una manera un tanto nada discreta mientras estaba de frente al espejo y yo aproveché para tardarme un poco más en el ritual, ¿Nos dijimos algo, pasó algo? solo nos cruzamos algunas palabras Godínez rutinarias como: 'ya es hora de salir - ya es tarde, sí hoy estuvo pesado, vámonos - nosotros también estamos hasta el cuello de chamba, hasta luego que tengas buena tarde - descanse' etcétera, tal vez porque no existía una cierta confianza y camaradería como con Hernán, me hubiera encantado poder verle el bikini, siempre me lo voy a imaginar, ni pedo. He de confesarles que fueron varias veces las que no tuve éxito, sin embargo, eso no me impidió en ningún momento seguir haciendo mi maña.

En mis chaquetas mentales, después de que me observó en calzones, lo notaba más platicador y amable si me cruzaba o coincidía con él, pero no se trataba más que sólo de eso: simples chaquetas mentales. Incluso en alguna ocasión quería ordenar algunos calzones por Mercado Libre y quise lanzar el anzuelo, ver si ellos en la recepción podían quedarse con el paquete, con la finalidad de 'evitar que llegase hasta mi oficina' ... y obvio para sacar algo de charla, además mis compañeros de oficina eran muy muy curiosos siempre que a alguien le llegaba un paquete y desde luego que había quienes si abrían sus pedidos a para mostrar lo que habían comprado en línea, claramente, ninguno de ellos y ellas pedían ni bikinis ni tangas para hombre. Desafortunadamente la respuesta que me dieron fue clara y tajante: nosotros no podemos recibir aquí ninguna clase de correspondencia, todo lo hacen directamente en la recepción de cada oficina. Ni hablar, me la pelé; ya que como les decía, la intención era platicarles que había pedido unos 'chones' que había visto en internet e incluso hasta poder abrirlos delante de ellos. Obviamente durante mi estancia en esa oficina sí pedí varios calzones y nunca nadie preguntó por lo que había dentro de las cajitas o sobres . He ahí otro tipo de chaqueta mental, ya que nadie nos juzga por eso, son calzones y punto, como las señoras que compran los de Ilusión por catálogo en diferentes oficinas e incluso en las escuelas las misses se rolan el catálogo de lencería sin pedo alguno.
La vida ha seguido transcurriendo hacia diferentes caminos y cada que tengo la dichosa oportunidad y estoy en alguna zona donde la atmósfera es digna para hacerlo, aprovecho la oportunidad, lo hago de la forma más orgánica posible y sin esperar nada más que esas miradas de morbo y sorpresa hacia los calzones, si sale algún comentario, es una verdadera ganancia, pero nada más que eso. Es algo tan simple y sencillo que no nos quita absolutamente nada de nuestras rutinas y vida diaria.

Ahora, después de esta historia, es mi deber invitarlos a todos ustedes queridos lectores a practicar esta sencilla maña, a darse una 'fajadita' en el baño, a poder lucir 'una pizca' de sus calzones delante de otros cabrones, de poder sentirse enteramente orgullosos de aquello que visten bajo sus pantalones, sea una trusa, un bikini o hasta una tanguita, que muchas veces muy pocos ojos pueden observar. También sé que muchos de ustedes se animarán a ponerla en total práctica y que harán una hermosa costumbre.
Siéntanse siempre los más sexis, aprovechen sus calzones y sobretodo disfrútense un chingo, la vida es muy corta y nunca sabemos hasta cuándo vamos a poder estar aquí. ¡Ánimo chingá y vístanse cachondos! ¡Disfrútense!

Les he quedado a deber un verguero, yo lo sé mejor que nadie, pero no quería cerrar este 2022 en deudas con ustedes. Vamos avanzando poco a poco y a paso seguro. Espero que les haya gustado aunque sea un tantito todo esto que vengo a compartirles, les agradezco como siempre en especial a todos aquellos que me apoyan a baja voz y que me siguen escribiendo y nutriendo este gusto que compartimos y vivimos. Muchas gracias a todos los que leen y a los que van llegando al blog: sean bienvenidos.
Les deseo lo mejor para este año 2023, que sea un año lleno de calzones y de historias chingonas, de las que nos llenan el alma a todos aquellos que amamos estas extraordinarias prendas para caballeros. Recuerden siempre que las situaciones calzoneras, cada uno las crea a su forma y las lleva hasta donde uno quiere, ¡Así que, pónganse chingones!
Un abrazote fuerte papás.
S.
*** Las opiniones publicadas en este blog son meramente propias, algunas derivadas de experiencias personales y otras tantas originadas de mi investigación personal.***
Muy buenas historias, me encantó lo de los bikinis tipo brasileño de Alfani, que para mi gusto son los mejores de la marca , he leído historias anteriores cuando las subías a Twitter, pero apenas entré por acá para seguir leyendo de este tema de los calzones que me encanta y que obviamente amo a los hombres en bikini y los boxers ni pensarlo 😅 saludos!
¡A fajarse pues en los baños! Siempre he querido hacer eso, pero me gana la penita y " el que dirán", sin embargo lo que ahora comentas me ha hecho pensarlo nuevamente...
Por cierto, relacionado con lo que escribes en esta entrada, también sería interesante el asunto aquel de los cuates que cuando van al mingitorio dejan caer un poco sus pantalones (más o menos a media nalga) y ¡Zas! Con un poco de suerte alcanzas a darte cuenta que tipo de calzón traen puesto, no es muy común pero en un par de ocasiones me sucedió. ¡Gracias por compartir y que tengas un excelente año 2023! Saludos.