El secreto está en la Maña: ¡No se tiran! Se donan
- Siedorff
- 7 mar 2022
- 12 Min. de lectura
*Post original del 12 de noviembre de 2021 a las 15:00*
¿¡Qué tal mis estimadísimos calzoneros!? ¿Cómo me los está tratando la vida? Espero que se encuentren muy chingón y estén disfrutando de todo lo que los rodea.
Como seguramente ya se dieron cuenta, esta se trata de una nueva sección del blog en efecto. Y es que la verdad se ha complicado demasiado escribir para las otras dos secciones que ya tengo en este blog calzonero: “Al pan, pan, al vino, vino y … ¡A los calzones, por su nombre!” Y la otra que comprende y compila las historias de #CabronesInspiradores que han sido justo cabrones que a lo largo de mi vida han tenido cierta presencia que ha motivado y enriquecido mi gusto por los pinches calzoncitos y ¡Ppffff!… la neta para que les miento; además de que no tengo tiempo porque este cierre de año está bien cabrón (Todos quieren hacer en el último trimestre todo lo que no se hizo en todo el año) y súmenle que yo soy bien pinche picky, reviso varias veces lo que escribo, hago un research minucioso de calzones y su historia, busco referencias para enriquecer el post, les busco fotografías ad hoc para que echen a volar su mente o simplemente trato de recordar todos los detalles posibles … pues simplemente para que disfruten el blog; bien decía uno de mis ex jefes: “el díablo está en los detalles” … ¡Y vaya que sí! … y pues la neta todo eso y mi vida personal (la salud mental … ahora que está de moda el término) me quitan un buen de tiempo para escribirles mas seguido.
Al inicio pensaba que escribir en el blog iba a ser como escribir un simple mail o tal vez un mensaje largo de Whatsapp pero la neta es que no; me gusta llevarles contenido diferente, contando todos los detalles y dando siempre mi punto de vista, soy muy necio y si algo no me late la verdad es que ¿Para qué lo publico? … si no es de a huevo publicar por publicar. Tampoco ha sido mi intención ser una Enciclopedia de calzones de las celebridades o una especie de Index de todo lo que han tenido las marcas en su historia; claro, todos estos facts son referencias culturales que siempre van a enriquecer una entrada de este blog calzonero, pero creo que siempre van a quedar celebridades/personajes, marcas, menciones y otros tantos detalles fuera de una entrada o tema, pero tampoco es que un post se cierre y nunca se vuelva a abrir. Vamos con calma, estamos chupando tranquilos … sírvanse otro trago y disfruten el camino.
¡Y ya! Ya fue mucho guara guara, les quiero contar que en esta nueva sección voy a contarles de esas mañas, que sí, muchos tenemos y a otros les hace falta desarrollar … y es que no se si la vida me pone en el lugar y las situaciones directamente ligadas a los calzones o soy yo el que va buscando todo eso, no lo se, pero vamos platicando más de eso que no son “relatos” meramente; by the way … me caga un poco (un tanto en realidad) que le llamen relato a todas las mamadas cosas que les escribo aquí, pero ni pedo, ustedes digan como quieran. Ya.
Entonces ¿Cuál es la maña Siedorff? Pues en realidad son varias señores y vamos a irlas despejando poco a poco a su debido tiempo. Ciertamente cada situación es particular y con su propio contexto, condiciones y demás; hay que buscarle para enterarse de que calzones usa alguien que les interese y de tal forma poder sacar el tema a primer plano casual, sin incomodar, eso es básico y va de la mano con la seguridad propia al hablar y saber llevar el tema sin quererse comer el mundo a puños o de un putazo mandarlo a otro contexto. Recuerden: ¡No hay ninguna pinche prisa!
Ciertamente en mi caso, lo reconozco y creo que de alguna manera particular, la vida en muchas veces me pone en situaciones de calzones o es quizás porque la mayoría del tiempo pienso en el tema y soy yo mismo el que lo busca, no importa … muchas otras hay que crearlas.
Vámonos por partes porque esta sección va a dar también para varias entregas, así que: a darle.
Los que me siguen de Twitter (supongo la gran mayoría) ya se dieron cuenta que tengo un putero de calzones y la neta ya les dije: ni los tengo contados; pero con la mano en la cintura (en la tirita del string bikini pues) les podría afirmar que sin pedo alguno tengo más de 365 calzoncitos, sí, casi casi uno para cada día del año … pero aún así los voy usando por grupos, estilos, colores (combinaditos con mi outfit del día) y hasta por estado de ánimo (casi casi como las mujeres cuando les baja y usan otro tipo de calzón) el punto es que hay tela de donde cortar, literalmente.


Ahora, algunos de ustedes por DM me han contado que se han arrepentido de tirar gran parte de su preciada colección (con su respectivo regaño de mi parte) otros simplemente me han contado que los jubilan, porque ya dieron lo que tenían que dar en vida y otros, como su servidor, los tenemos almacenados de alguna u otra forma. Ciertamente, guardar incluso más de 50 calzones, para los que saben o se imaginan, llega a ser un conflicto de orden y almacenamiento … pero, ¿Qué sucede cuando ya llegamos al límite de nuestro guardarropa, closet, vestidor, cajones, etcétera? … ¿Tiran los que ya no usan, aunque estén en buen estado y aguanten algunos pianos? ¿Son así de desalmados y desinteresados? Pues, aquí les voy a contar lo que yo he hecho con ellos.
Pues sí, tal como lo imaginan, me gusta regalarlos. Por cierto a mi estimado amigo Toño que seguramente me lee el perro, sí ya se, a ti te quedé de regalar unas cuantas tangas ¡Pero nomás te haces menso para recogerlas! El pacto está hecho, pero te me estás quedando dormido.
Pero más allá de regalarlas a un buen amigo, compañero o alguien de su confianza, que es totalmente válido y se los aplaudo con muchas fuerzas; mi secreto está en hacer este Networking calzonero, crear nuevos vínculos, confianza y sobretodo echarle la mano a camaradas nuestros que a lo mejor no tienen esa ventaja como muchos de nosotros de desembolsar periódicamente y por gusto una parte de su presupuesto para comprar calzones seguido como muchos de los que aquí leemos y que incluso por sus fondos se ven limitados a tener que comprar en ciertos establecimientos, promociones o rebajas, quedándose con las ganas de algo más sexy y atrevido o simplemente algo que refleje su personalidad o gusto.

Todo esto apenas hace tal vez unos dos o tres años que fue que se me prendió el foco y lo he tratado de hacer, siempre con gente que conozco de alguna manera y creo un vínculo de confianza y hasta donde esto ha dado, tampoco soy el Robin Hood de los calzones. Se originó cuando trabajaba en la preciosa zona de Reforma-Lomas-Virreyes, ese lugar lleno de Corporativos, tan sagrado para tribus como los Godínez, donde la hora de la comida se convierte en un buffet visual callejero, viendo a todos los oficinistas (de traje) que salen a comer en grupitos a sus puestos, fondas y restaurantes de confianza y ahí es el momento perfecto para ver brieflines en todos los tamaños y formas posibles (Pinche Pandemia, acabó con todo eso de cierta forma) en verdad había en aquellos días de todo por aquella zona, los de CDMX sabrán que pedo con las zonas Godínez: Reforma, Polanco, Insurgentes, Nápoles, el Centro, entre tantas y tantas más.

Pero no les vengo a hablar de oficinistas (en esta ocasión, no … pues) sino que en aquellos días, cuando trabajaba en esa zona, en el estacionamiento de mi oficina teníamos un par de trabajadores que eran los encargados del lugar, eran de algún modo Valet Parkings para los lugares dobles y también se ganaban su dinerito extra con las lavadas a los coches. En aquellos días yo era disciplinado y no fallaba al gym por las mañanas, por lo que llegaba tempranito al estacionamiento (alrededor de las 6:45 a 7:15 am) para antes de la oficina hacer ejercicio y llegar bien despejado y relajado a los madrazos del día a día. Poco a poco fui creando confianza con uno de estos cuates, jamás me ha gustado ser el mamón que los ve desde arriba y no los saluda o los trata mal, para nada, yo soy de la idea que hay que hacer buenas migas y llevarnos cordialmente con todos. Hoy estamos arriba, mañana quién sabe ...
Total todo iba relax, uno de ellos siempre buscó sacarme más plática y a pesar de que el no estacionaba mi coche se hizo “mi compita” y era el que siempre me decía - “Oiga patrón le lavamos el coche” cosa a lo que semanalmente accedía y todo iba chingón, tenía mi auto lavado para el fin, todo al pedo. Pero recuerden que yo iba al gym en la mañana, por lo que regresaba siempre a dejar mi maleta con las cosas del gym y cambiarla por mis cosas de la oficina: mi computadora y demás. Ciertamente algunas veces (cuando me lavaban el coche) este compa veía que dejaba mis cosas en el coche y el se quedaba mi llave durante todo el día y me la entregaba hasta que salía de trabajar por la tarde. La neta nunca me hizo falta alguna cosa o se me perdió otra, pero sí me di cuenta de un detalle particular.
Como ya se dieron cuenta, yo soy demasiado picky con algunos pequeños (grandes) detalles en mi manera de ordenar las cosas, casi un TOC. Si, así como ordeno mis cajones, también ordeno el interior de mis mochilas, maletas, etcétera. Incluso cuando viajo, no me gusta desempacar por completo, sino que voy acomodando en el interior de mi maleta lo sucio en una parte y con cierto orden y lo limpio en la otra conforme transcurren los días … ¡Perdón, así soy y así funciono! Jajaja. Naturalmente con mi maleta del gym tenía cierto orden con cada uno de los artículos que usaba en el gym y que algunas cosas ya se trataban de ropa sucia y sudada del día. Por las mañanas llegaba ya cambiadito con mi ropa del gym y traía en la maleta lo que me iba a poner ese día, me bañaba en el gym y empacaba todo lo sucio para llegando a mi casa separarlo y hacer la lavandería posteriormente.
Un día, al llegar a mi casa por la noche y sacar todo lo sucio, me di cuenta inmediatamente que alguien había estado husmeando en el interior de mi maleta. Naturalmente lo primero que pensé - “¡estos cabrones ya me chingaron algo! ¡Mañana mismo se las hago de pedo! ¡A huevo que sí hijos de la verga!” La neta de primera impresión sí me encabroné, pero al revisar detalladamente: no faltaba nada. Ahí estaban mis audífonos del gym, un perfume y las cosas que más podían tener cierto valor, incluso estaban las monedas y billetes de baja denominación que dejaba como un backup por “cualquier situación o emergencia” … entonces ¿Qué pedo?.

Le conté a un compa de esta situación y que yo veía “algo” con este cabrón del estacionamiento. Platicando con mi compa (que también le gustan los calzones, le maman y seguro está leyendo jeje) me sugirió soltársela poco a poco, jugando todo a mi favor ¡Claramente! El compita del estacionamiento entró en “la boca del lobo”. Me di cuenta del desorden en mi maleta tal vez en otra ocasión más, de la misma manera, como si fuera este cabrón un agente del aeropuerto, sin que faltara nada. Entonces, ya era momento de actuar y tomar cartas en el asunto.
Siguiendo el consejo de mi compa, para ver que pedo con esto, un día llegué al estacionamiento en la hora que normalmente no llegaba nadie más y me preguntó acerca de la lavada y le dije que sí, me bajé del coche y estábamos platicando de cosas banales y cotidianas, ya saben saludándome y demás; yo ya iba con mi ropa del gym (short y playera) y en ese momento mientras platicaba con el, decidí “fajarme la playera del gym” (¿Quién lo hace? ¡NADIE VA FAJADO AL GYM! Pero era el pretexto ideal para ver que pasaba) así que sin mayor pudor me bajé mi short del gym hasta medio muslo, me acomodé mi calzón, llevaba un bikini chiquito color azul marino de lycra, sin marca, se los compraba a un contacto que me habían pasado en otra sucursal del gym (ya les contaré esa); todo esto pasó en algunos segundos mientras no quitaba la vista de él y seguía naturalmente platicando, todo normal y casual. Evidentemente pude ver cómo no se le iban los ojos de mi calzoncito por esos pocos segundos que duró y se puso algo nervioso, pero no dijo absolutamente nada.

Ese día recuerdo que me fui lubricando a madres y con la adrenalina a tope mientras caminaba hacia el gym. Fue un momento totalmente fuera de contexto y ¡Por supuesto! Ese día volvió a aparecer desacomodada mi maleta, as usual, donde había dejado más a la mano mi calzón … y de nuevo volvió a aparecer “inspeccionada” al menos en otro par de ocasiones más ¡Pero ya había agarrado la maña yo también!
Obviamente para este punto yo ya llevaba incluso tangas en la maleta del gym y era con toda la intención que viera que pedo si me tocaba dejarle mi coche para que lo lavara. Total, algún tiempo después volví a aplicarle mi clásica de “me fajo” tampoco lo hacía siempre (les digo que el secreto está en hacerlo casual y no darlo todo de un putazo, no sean intensos) en esa ocasión volvía a traer un bikini chiquito de lycra, que para esa ocasión si mal no recuerdo era de color blanco, nuevamente me volví a acomodar el calzón mientras tenía mi short a la mitad muslos y acomodaba mi playera, pero en esta ocasión mi short era un Nike de football, de los que no traen bolsas y entonces aproveché para dejar mi celular (que traía previamente en las manos) sobre el toldo de mi coche y de tal modo darle unos segundos extras de apreciación, que en esta ocasión fueron efectivos, ya que ahora si se animó a decirme algo ante tan particular situación.
Aún recuerdo perfectamente su voz diciendo - “Oiga patrón y ¿Dónde consigue de esos calzoncitos? … yo los miraba en un tianguis allá por donde vivo, pero ya no va la señora que los vende” … ¡Sí! ¡Me voló la puta cabeza ese comentario! … FUE EL MOMENTO IDEAL, no hay otras palabras, había mordido el anzuelo. Obviamente no dudé en contestarle que yo los conseguía por un conocido de otro gym que me había pasado un contacto que vendía y que también se ponía en algunos tianguis del otro lado de la ciudad creo por el rumbo de Iztapalapa, que a él le quedaba lejos de su punto de trabajo, la neta desconozco donde vivía.

También por su puesto que en ese momento me vino a la mente y no dudé en decirle - “pues la neta tengo muchos, algunos están casi nuevos y si no te ofende, sin pedo te los puedo traer, algunos me han quedado chicos y seguro te quedan” igual le dije que tenía algunas cosas de ropa exterior tipo tenis, playeras y ropa que le serviría para hacer “talacha”. Lógicamente me dijo que le daba pena y lo convencí de que no había motivo por el cuál tener pena … “pena robar y que te cachen” Así es, la pedrada de que yo sabía que abría mi maleta, que sí, era todo en plan honesto, pero pues ¿Están de acuerdo que no se hace?.

Si mal no recuerdo le regalé entre ocho y diez calzoncitos de lycra, lisos de diferentes colores, la verdad me los daban muy baratos y se veían bien (para no ser de ninguna marca) además apoyaba la economía y comercio local de pequeños emprendedores nacionales y no me costaba NADA desprenderme de uno de los tantos calzones que tenía guardados. Obviamente le di todo limpio y lavado, la neta no soy tan fan de las cosas sucias (lo respeto y cada quien sus vicios).
Solo le entregué un par de bolsas donde venían varias cosas y recuerdo que le dije - “Ahí viene aquellito eh” a lo que mi buen compa solo se río nerviosamente y me agradeció.

Desafortunadamente un día después de un fin de semana random, desaparecieron mi compita curioso y su compañero; la empresa que los sub-contrataba no se si los cambió de estacionamiento, les dieron cuello o quién sabe que pedo, pero los nuevos no supieron decirme de su paradero y estos nuevos eran menos desentendidos y ni buscaban lavar los coches. Así que ni hablar, al poco rato también me cambié de trabajo y ahí quedó.
De todo esto me quedó un aprendizaje chingón, puesto que valoré el gran privilegio que no muchos tienen para poder darse estos gustos. Tal vez para mí fue desprenderme de algo que tengo por mero gusto y hasta de sobra, algo que sin afectar mi bolsillo puedo comprar de manera cotidiana e incluso de marca. Quizás para mi compita si representaba un gasto fuerte a su presupuesto comprarse unos calzoncitos a su gusto y en esa cantidad, quizás también llevaba buscando un rato ese tipo y no los encontraba, lo que le regalé estaba prácticamente nuevo por lo que se fue “rayado” y quiero creer que bastante feliz y los supo aprovechar.
Ojo: si quieren hacer algo similar, háganlo de buena fe y porque les nazca hacer ese regalo con todo el buen pedo del mundo, no busquen ni condicionar ni obtener o forzar algún beneficio o ventaja adicional si las cosas no se dan o están en esa condición (Ya saben a que me refiero ¡No se hagan!) incluso con esto que les cuento no hubo una connotación sexual o insinuación, es más, ni siquiera supe su orientación sexual y ni me importaba, de hecho. Yo lo que buscaba era evitar que mis calzones siguieran arrumbados por tiempo, sin usar o simplemente tirarlos así sin más, por lo que busqué y promoví que alguien con quién tuve la confianza se pudiera dar ese gustito que chance no podía o solo que los usara.
Ahora con el pedo de la pandemia, ya no me ha sido posible hacer este tipo de relaciones con gente de confianza dentro de mi entorno … ha sido difícil con todo este pedo de la “sana distancia” y los cubrebocas. Espero pronto poder seguir haciendo este tipo de obras buenas y seguir auspiciando a más compitas de este estilo a que usen calzones más interesantes y atrevidos, afortunadamente yo me puedo dar mis gustos muy seguido y también por eso les echo la mano cuando puedo y se da este tipo de situaciones y confianza. Estoy seguro que hay varios cabrones que pasan o están en la situación que les cuento, pero no nos hemos cruzado en el camino.

Ahora, ustedes cuéntenme … Ustedes ¿Los tiran? ¿Los regalan? ¿Les inspiró algo esto para hacerlo en un futuro próximo con alguien de su entorno? O simplemente ¿Qué piensan de esto? ¡Cuéntenme calzoneros!
¡Recuerden cabrones, el secreto está en la maña!
Abrazote papás
S.
*** Las opiniones publicadas en este blog son meramente propias, algunas derivadas de experiencias personales y otras tantas originadas de mi investigación personal.***
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